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No cabe la menor duda que El salvador deberá enfrentar el próximo año una de las más fuertes crisis socio-económicas debido a... |
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PREMISAS
No cabe la menor duda que El salvador deberá enfrentar el próximo año una de las más fuertes crisis socio-económicas debido: a la depresión económica de los Estados Unidos, a la crisis energética-alimentaria mundial y a los cambios climáticos que sin duda afectarán la capacidad agropecuaria regional. Todo esto repercutirá sobre la economía del país afectando especialmente los grupos sociales menos protegidos, los dependientes de las remesas enviadas familiares, pero también a la clase media ligada al sector de servicios. Tal pareciera, los salvadoreños, no hemos entendido que a esa tormenta la estamos enfrentando todos en el mismo barco. Si bien es cierto estamos concientes de la urgencia de seleccionar en las próximas elecciones a la persona mas capaz y mejor apuntalada por un equipo de gobierno, pareciera no tenemos conciencia de la fragilidad de ese “barco” debilitado a consecuencia del deterioro deliberado de las instituciones para consentir el uso patrimonialista del estado y poner los recursos públicos al servicio de unos pocos. Por otro lado el mal uso de las subvenciones y de los créditos adquiridos ha comprometido el erario nacional y junto al populismo y la corrupción ponen en desventaja al estado salvadoreño. Entonces el problema no esta solamente en la severidad de la futura crisis mundial, lo crítico es enfrentarla con Estado debilitado, endeudado, obsoleto y estructurado para servir con exclusividad a un grupo. En una situación así ni el mejor de los presidentes ni con el más selecto gabinete de gobierno podrá superar la crisis. La única salida realista y factible es apostarle a la construcción de un PROCESO DE ENTENDIMIENTO, a un NUEVO PACTO SOCIAL, a refrendar los Acuerdos de Paz para generar una segunda transición buscando superar un periodo de crisis peor o igual al de la guerra, se trata de lo mismo: detener las hostilidades, la destrucción insensata del adversario, el bloqueo sistemático, el utilitarismo y la tozudez mental. Alcanzar esto suena irreal, utópico, académico o lírico si se quiere, pero nadie negara que es IMPERATIVO. Siendo optimistas y propositivos podemos empezar por RESCATAR y reorientar al primer órgano del estado: la Asamblea Legislativa deberá jugar el papel asignado de lograr la armonía social garantizando el estado de derecho democrático por medio de la formulación de leyes, normas y acuerdos tomados en el más amplio consenso de todos los sectores, superando las diferencias personales de grupos o de partidos. Por esta razón se hace necesario RESCATAR a El cambio no es pasar de un partido a otro, eso no asegura nada, el “cambio radical” consiste en romper la polarización pasando a una actitud de inclusión y de concertación. El bipartidismo reproduce y se nutre de la polarización. Las próximas elecciones son la oportunidad: VOTA HACIENDO DIFERENCIA.
Por Ignacio Paniagua. iniciativa.ciudadana@yahoo.com
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